¿Te atreves a ser imperfecto?

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¿Y si todo el tiempo y esfuerzo que pasamos intentando tapar nuestras imperfecciones, lo dedicáramos no sólo a aceptarlas, sino a amplificarlas y, con humor, mostrarlas con orgullo al mundo?

¿Qué crees que pasaría?…

Si no te imaginas la respuesta…o incluso si no quieres imaginártela porque no te gusta lo que te viene a la cabeza…aquí tienes un caso de unas personas que decidieron llevar a cabo ese plan: honestidad radical con las imperfecciones. Es la historia de Eddie, el diablillo inadoptable.

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El pequeño Eddie estaba en una protectora, en la Humane Society Silicon Valley: su caso era una especie de Dr. Jekyll & Mister Hide en versión perruna: encantador con humanos, perfectamente educado pero una absoluta fiera si se cruzaba con otro perro, de cualquier tamaño o raza. En la protectora habían intentado varias soluciones sin éxito: su comportamiento complicaba, tanto su posible adopción como su estancia en la protectora.

¿Qué iban a hacer? ¿Cómo conseguir una familia que lo adoptara? ¿Cómo lograr lo imposible?

Pues optaron por mucha honestidad, creatividad, cariño y autenticidad.

Le dedicaron un post titulado “Tres razones por las que no quieres adoptar a Eddie el Terrible”: un post ocurrente, divertido y sobre todo tremendamente sincero. En él exponían de forma clara todo lo que hacía de Eddie, “Eddie el terrible”, sintetizado en tres razones sobre por qué Eddie no era un perro para cualquiera.

“¿Quieres un perro para salir a pasear a zonas llenas de perros? ¿Te gustan los parques de perros? Sigue de largo entonces…Garantizado: si no hay otros perros alrededor, Eddie es maravilloso para dar un paseo. Pero al menor rastro de otro perro, ¡sálvese quien pueda!

¿Quieres que tus hijos crezcan con una mascota pegada a sus pies y manos? No es el perro para ti. Hay muchos perros que adoran a los niños, pero, asumámoslo, Eddie no es uno de ellos. Nunca ha mordido a nadie, pero no podemos asegurar que no vaya a suceder.

¿Estás buscando un perro sencillo, que duerma en su cama? No es tu tipo. Eddie quiere interacción…tu sofá, cama, cualquier lugar donde estés, ahí querrá estar.

Asumámoslo: a no ser que estés buscando un perro que dé un poco de trabajo, Eddie no es tu perro. Lo sabemos. Es un perro muy fiel, educadísimo en casa y muy divertido. Pero fuera de casa, es otra cosa. De hecho es un “puñetero”. Pero es un puñetero en quien creemos. No queremos que quieras conocerlo, pero si lo sientes así, no te pararemos.

¿El resultado? Un éxito. Su caso fue viral (el post, los videos y las imágenes que lo acompañaban causaron furor), pero el verdadero éxito fue que Eddie fue adoptado por una familia que conocía sus virtudes y sus defectos, una a la altura del reto, dispuesta a quererlo y sobre todo, aceptarlo. Sus dueños encantados, él, feliz…Y años después así siguen.

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¿Qué llevarnos de este fantástico ejemplo?

Pues que cuando somos lo suficientemente valientes para aceptarnos y mostrarnos tal cual somos, sólo se acerca quien de verdad quiere estar, aquel que sobre todo, es digno de nosotros.

Así que,

Por respeto hacia nosotros mismos…

Por honestidad hacia los demás…

Por nuestra salud mental y emocional…

Por puro disfrute y diversión…

Por amor…

Porque no podemos ser perfectos, pero sí auténticos…

 

Descubre y conquista el orgullo de la imperfección.

¿Te atreves?