Discutir menos…¿o mejor? (1ª parte)

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Entrevistan a un señor que cumple 100 años.

P.- ¿A qué atribuye Vd. haber vivido tantos años?

R.- A que nunca discuto.

P.- Hombre, no será por eso…

R.- No, a lo mejor no es por eso.

Discutir, por definición, es mantener una conversación en la que se defienden opiniones contrarias; no es por tanto en esencia algo negativo o que sea perjudicial para las relaciones. El no saber discutir, en cambio sí lo es.

Si para “evitar conflictos”, optamos por callar, esto puede valernos (e incluso ser lo más inteligente) muchas veces. Pero si es la única forma que se nos ocurre, si no nos sentimos capaces de discutir de forma asertiva, entonces prescindiremos muchas veces de defender nuestra postura y actuaremos de acuerdo a un estilo pasivo, un “yo pierdo-tú ganas”. Y lo que es más importante, en muchas ocasiones, la discusión es inevitable y necesaria, por ejemplo, en un equipo de trabajo: porque existe una diferencia de criterios o valores que hay que aclarar, porque hay que llegar a una decisión o fijar unos objetivos comunes o simplemente para mantener la comunicación y el entendimiento dentro del grupo.

El conflicto aparece cuando la discusión se distorsiona con críticas, juicios o reproches, y se agranda cuando nos atascamos en ellos, atacando, defendiéndonos y contraatacando, y alejándonos del objetivo final de la discusión: acercar posturas.

El primer reto es entonces, saber manejar estas críticas o reproches. ¿Tú cómo respondes a las críticas? Normalmente la negamos, nos justificamos y, en el peor de los casos, contraatacamos. ¿Y qué resultados conseguimos con eso?

Negar una crítica, solo contribuye a hacerla más grande. La mejor forma de neutralizar una crítica, es admitiendo la parte de razón que pudiera contener. En eso se basa la técnica asertiva del Banco de Niebla: dar la razón en lo que pueda haber de cierto en las palabras de tu interlocutor y continuar con lo que es realmente importante en la conversación.

“En los ejercicios sobre el Banco de Niebla, siempre hay al menos un alumno que pregunta: “¿Cómo puedo dar la razón a alguien que me dice algo que no es cierto?”  Yo suelo preguntarles entonces: “Veamos: por ejemplo, si alguien le dice que es usted tonto, ¿qué diría? Usted no es tonto, ¿verdad?” (El alumno siempre mueve la cabeza negativamente). “¡Bueno, muchas felicidades! Es usted una persona afortunada, porque yo sí que soy tonto. A veces cometo verdaderas estupideces. En otras ocasiones soy brillante. Además, ¿tonto en relación a qué? En comparación con Einstein soy como el tonto del pueblo. En cambio, en comparación con muchas personas que conozco soy un verdadero genio. Así pues, cuando alguien me dice que soy tonto, puedo concederles el beneficio de la duda: “Probablemente tiene usted razón. En comparación con algunas personas soy realmente estúpido”. Y aún así, seguir confiando en mi juicio y hacer lo que yo decida.” (Manuel J. Smith, “Cuando digo no, me siento culpable“)

 

¿Qué te parece? El Banco de Niebla es solo una de las muchas técnicas asertivas. Pero antes de seguir, vamos a ver un ejemplo sacado del recomendable libro de Manuel J. Smith (que ya hemos citado en otro post), y te propongo (¡y recomiendo!) un ejercicio: piensa y después anota las respuestas que, como Sam (el jefe) darías a Harry.Tienes tiempo de sobra hasta el próximo post, en el que seguiremos con las  técnicas asertivas y presentaremos el diálogo completo, para que así puedas comparar tu nivel de asertividad con el del protagonista.

Escenario del diálogo: Sam y Harry son amigos y trabajan juntos. Sam es el jefe y le preocupa el no saber seguir siendo amigo y jefe eficaz a la vez. En el diálogo, Sam tiene que comunicar a Harry una no muy buena noticia.

Sam: Hola Harry. Te he reunido para comentarte el resultado de la reunión de la semana pasada: se tomó la decisión de aprobar nuevos recortes. Así que deberemos aumentar en un 15% nuestra productividad, sin aumentar el número de empleados ni el presupuesto.

Harry: Esta idea es una solemne estupidez. ¡Por Dios, Sam! Ahora ya andamos sobrecargados de trabajo. ¿No se lo dijiste?

Sam: ……………………………………………………………………………………..

Harry: ¿Y qué contestaron?

Sam: Lo que te he dicho. Habrá que aumentar el rendimiento.

Harry: Sam, yo no puedo hablar por los demás, pero de mí te puedo decir que no puedo rendir un 15% más.

Sam: …………………………………………………………………………………….

Harry: Pésima noticia. ¿Les dijiste que en nuestro departamento eso es sencillamente IMPOSIBLE?

Sam:……………………………………………………………………………………

Harry: Si no fueses tan diplomático y se lo expusieras francamente tal como es, te harían más caso.

Sam: ……………………………………………………………………………………..

Harry: Puedes estar seguro. Si les hubieses expuesto la situación crudamente, no nos habrían largado este aumento del 15%. Esta gente no sabe lo sobrecargados que estamos ya.

Sam:……………………………………………………………………………………

Harry: ¡Pero si apenas puedo cumplir con mi trabajo actualmente! ¡Lo sabes muy bien!

Sam: ……………………………………………………………………………………

Harry: Por supuesto. Pero aún así, esto no me gusta en absoluto.

Sam: ……………………………………………………………………………………

¡Hasta el próximo post!

 

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