El valor de un “no”

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En la venta, como en la vida en general, existe un miedo que nos aleja de conseguir el éxito y la excelencia: el miedo al rechazo. Y es que no hay nada peor ni más irreal que pretender que todo el mundo nos apruebe/nos compre. Ese miedo además, es nocivo porque, lejos de hacernos esforzarnos o intentarlo más, (rebatir el “no” preguntando y aportando nuevos argumentos), nos hunde en la frustración, mina nuestra confianza y nos lleva a no querer ni volver a intentarlo, con tal de no volver a recibir un “no”.

Dado que casi todos, en un momento o en otro, vendemos (un producto, un servicio, a nosotros mismos como profesionales, nuestra idea, etc.), resignificar el “no”, de forma que no solo no sea algo negativo, sino un impulso positivo que nos lance a seguir con ganas hacia nuestros objetivos, es por tanto tarea crucial en nuestra vida.

Un vendedor de seguros de vida se encontraba atravesando una época realmente mala del mercado. La situación no estaba como para andar comprando seguros de vida. La gente estaba demasiado preocupada con el día a día como para pensar lo que pasaría cuando se muriera.

Buscando una solución, algo que le ayudara a motivarse, comenzó a sacar estadísticas de sus ventas y estimó que cada 50 rechazos obtenía una venta. Por cada venta, ganaba una comisión de 1000 dólares, por lo tanto decidió cambiar su enfoque. Si dividía esos 1000 dólares de ganancia en los 50 intentos de ventas (rechazos), obtenía como resultado 20 dólares, lo que quería decir que cada rechazo, por estadística le representaba 20 dólares. Los siguientes días, comenzó a vender con esta idea en su cabeza.

Cada vez que lo rechazaban, él se despedía alegremente diciendo: “¡Gracias por su atención!” Y en voz baja decía: “Y gracias por los $20 dólares”.

Darse cuenta que con cada cliente, le vendiera o no, él  ganaba $20 dólares en promedio, le hizo ver que “siempre estaba ganando” por lo que su actitud comenzó a ser más positiva.” (Fuente: www.libropadrericopadrepobre.com)

Transformar la perdida en ganancia, el problema en oportunidad y la frustración de no conseguir algo, en la alegría y orgullo de seguir intentándolo una y otra vez…ahí está la clave. Como dice la frase: “Nada ha cambiado. Solo yo he cambiado. Por lo tanto, todo ha cambiado” (Marcel Proust)

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