La estrategia de la ranita sorda

Frog

“Un grupo de ranas caminaba por el bosque cuando, de repente, una cayó en un hoyo. Las demás ranas corriendo, se asomaron, y al ver lo profundo que era el hoyo, le dijeron que no podría salir…que no perdiera fuerzas intentando saltar, que no lo lograría.

La ranita, sin embargo, empezó a saltar. Una y otra vez, intentaba llegar lo suficientemente arriba, pero no había forma. Las demás seguían mirando, gritándole que dejara de sufrir, que simplemente se rindiera.

Al cabo de un rato, sin embargo, la ranita cogió gran impulso y, de un salto, salió al exterior.

Las otras ranas no se lo creían: le rodearon y le felicitaron por no haberse rendido, pese a que ellas mismas le decían que era imposible.

La ranita les dijo entonces que era sorda y que creía que desde arriba le estaban animando a saltar más alto y así poder salir.”

 

En muchas ocasiones escucharemos a nuestro alrededor esos “No podrás”, “No lo conseguirás”, “Sé práctico”, “Sé realista”, etc. La cuestión es, ¿qué elegiremos hacer? ¿Hacerles caso y dejar que determinen nuestros actos, nuestros logros, nuestras decisiones…? ¿No sería mejor aplicar la “estrategia de la ranita sorda”? ¿O sea, no sólo no escucharlos sino interpretarlos como ánimos a nuestro favor?

¿Cómo aplicar la estrategia de la ranita sorda?

  1. No escuchar literalmente el mensaje, sino lo que hay debajo: “No lo conseguirás” no significa realmente “Es imposible”, sino más bien algo del tipo: “Nadie ha podido, luego creo tú tampoco podrás”. Miedos, instinto de protección, dudas, buenas intenciones…todo eso que las personas llevamos dentro.
  2. Transformar ese mensaje más real, en uno que, además, te proporcione ánimo y empuje: Ok, pues precisamente por eso, por demostrar que sí se puede (o por ser el primero que lo consiga), voy a esforzarme aún más”.

Por ejemplo…

“No lo conseguirás” puede significar… Entonces tu mensaje de ánimo podrá ser…
“Creo que es muy, muy difícil” “Por eso mismo, voy a dar lo mejor de mí y seguir intentándolo.”
“Te aprecio y quiero que estés bien” “Gracias, precisamente porque quieres que esté bien, voy a por lo que me hace feliz.”
“A mí también me gustaría, pero no siempre se consigue lo que uno quiere” “Es cierto, no siempre. También es cierto que lo que uno no intenta, sí que no se consigue nunca”
“Será duro…” “Seguramente…pero quedarse dentro de la zona de confort me parece más duro aún”
“¿Y si fracasas?” “¿Y si lo consigo…?”

 

Recuérdalo, los demás no siempre son selectivos en sus palabras, pero tú sí puedes ser selectivo en lo que recoges de ellas: ¿para qué quedarte con lo que no te ayuda, pudiendo elegir escuchar los gritos de ánimo que te harán saltar aún más alto?

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn6Pin on Pinterest0Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *