Si una opinión la comparte mucha gente…

Happyness

¿Qué significa? Pues, a priori, no debería significar ¡nada! Que mucha gente piense lo mismo, puede ser muchas cosas (que es lo más popular, lo más conocido, lo más aceptado), pero nunca, una prueba de que debe ser creído sin cuestionárnoslo.

Por ejemplo, definiciones “socialmente aceptadas” son…

Ser humilde es creer que sólo (re)conocer nuestros fallos es lo que nos puede hacer mejorar. Es pensar que nosotros no podemos saber ni debemos admitir nuestras virtudes (son los demás los que tienen que decirlo, no yo).

Hacerse responsable es empezar a ser serios, dejar de soñar, ser realistas, poner los pies en el suelo, asumir cargas y compromisos…ser responsable de algo, peor aún, es ser culpable de ese algo.

Alguien es bueno cuando nunca dice “no” a los demás, no discute, complace a todos y así consigue la armonía.

El buen profesional hace todo aquello que le dicen que haga, invirtiendo todo el tiempo que haga falta, sin cuestionar órdenes ni poner límites.

Ser fuerte es estar por encima de cualquier debilidad, no necesitar ayuda de nadie y nunca decir “no puedo”.

 

Y sin embargo…

 

Humildad. Como dice Walter Riso “Negar las propias virtudes no es humildad, es ignorancia o estupidez”. La verdadera humildad parte de un sincero autoconocimiento, de estar dispuestos a (re)conocer tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades, sin exagerarlas, ni identificarnos con ellas, y sí sirviéndonos como base para mejorar, crecer y dar lo mejor de nosotros mismos.

Responsabilidad: la responsabilidad (respons-habilidad) es dejar de reaccionar y empezar a dar nuestra mejor respuesta ante lo que pasa a nuestro alrededor. Es darnos permiso de hacernos cargo de nuestra vida, de nuestras opiniones, de nuestros actos y ¡de sus consecuencias!

Bondad: es decir un “sí” sincero a nosotros mismos y a lo que sí queremos. Es dejar de pensar en “debería” y empezar a hacerlo en “quiero y elijo”. Porque no hay acto más bondadoso que prestar nuestro tiempo y nuestra ayuda sintiéndonos libres de hacerlo o no, y escogiéndolo desde el corazón.

Profesionalidad: el verdadero profesional es dueño de su tiempo (por lo que sabe cuándo decir “no”), es equilibrado (por lo que sabe distribuir su energía y esfuerzo), es listo, brillante y tiene criterio (por lo que quiere pensar por sí mismo y cuestiona todo, hasta a sí mismo).

Fortaleza: es el coraje de pedir ayuda cuando es necesario, de decir “no lo sé” o “no puedo” cuando así se siente, y de tener la valentía de saberse humano e imperfecto, para así abrirse a lo desconocido y lanzarse a por todo lo que está por conquistar.

 

No nos convertiremos en responsables de nuestra vida, dueños de nuestro tiempo, amos de nuestro trabajo, líderes de nosotros mismos, hasta que no cambiemos nuestra relación con palabras como responsabilidad, egoísmo, bondad, etc.

Hasta que no vayamos a por lo que nosotros queremos, y no a por lo que quiere y dicta la mayoría.

Hasta que no revisemos nuestro propio diccionario de la vida.

Porque…“El hecho de que una opinión la comparta mucha gente… no es prueba concluyente de que no sea completamente absurda” (Bertrand Russell).

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