Mi hijo no me come y mi compañero me enfada.

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Entre las formulaciones curiosas que tiene nuestra lengua, encontramos las del tipo “Mi niño ME come muy bien”, “ME duerme” o “ME estudia”.
En estas frases el complemento indirecto “me” no debe entenderse en sentido literal (no es un niño caníbal, hipnotista y antropólogo), sino como una forma de expresar el interés y la implicación emocional de la persona que habla (madre o padre) con respecto al sujeto, o sea, su hijo: lo que se conoce como dativo ético o de interés.

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¿Jugamos? Encuentra las diferencias

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Si pregunto cuál es la diferencia entre un hecho y una opinión, seguramente todos tendremos claro que un hecho es algo objetivo, observable y verificable por los sentidos, mientras que una opinión es algo subjetivo. ¿Debería entonces ser fácil distinguirlos, verdad? Te propongo comprobar si es así mediante un pequeño juego. ¿Te animas?

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